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domingo, 22 de febrero de 2009

Informe sobre Gaza

Una delegación, constituida por iniciativa del Colectivo Nacional para una Paz Justa y Permanente entre palestinos e israelíes –que agrupa a más de 60 organizaciones- visitó la Franja de Gaza del 18 al 24 de enero. La delegación estaba formada, por una parte, por los médicos y el personal sanitario en primer lugar para intervenir en las estructuras sanitarias de la Franja de Gaza. A su llegada, la delegación comprobó que las necesidades de personal médico estaban plenamente satisfechas gracias a la llegada masiva de médicos desde hacía diez días.

Por otra parte, también formaban parte de la delegación trabajadores sobre las cuestiones de los derechos jurídicos para recoger testimonios en el marco de la denuncia presentada ante el Fiscal de la Corte Penal Internacional, iniciado por más de 400 asociaciones de Europa, del continente americano y de África.

Algunas cifras

2.500 ataques aéreos.

1.000 toneladas de explosivos lanzadas sobre la Franja de Gaza entre el 27 de diciembre y el 17 de enero.

Más de 100 ataques aéreos, en una sola noche, sobre la frontera egipcia.

16 ambulancias atacadas directamente y destruidas.

13 mezquitas destruidas, otras 53 destruidas parcialmente.

Cementerio destruido, tumbas profanadas

Escuelas bombardeadas

Universidad…

Instituciones palestinas, centros de policía, centro de reuniones, ministerios…

Las estructuras médicas siguientes han sufrido numerosos daños: la clínica Atatra (en el norte de la Franja de Gaza), destruida, no puede reanudar su actividad; la clínica Shuahada Al Shate (ciudad de Gaza), muy dañada; dos clínicas de Khan Younis, la clínica Shuahada y la llamada Khuzaa. Así como una clínica en Rafah, Fukhari. El hospital pediátrico de Dora, atacado varias veces todavía no puede reanudar sus actividades.

El hospital de la Sociedad de la Media Luna Roja palestina, en el sur de la ciudad de Gaza, fue bombardeado el 15 de enero. El hospital Al Wafa, especializado en rehabilitación, situado en el este de la ciudad de Gaza, fue objeto de disparos de misiles el 15 de enero.

Donums (1 donum=1.000m2, N. de T.) arrasados con escavadoras, invernaderos, sistemas de riego, campos triturados y permanentemente inutilizables.

450 casas fueron aplastadas deliberadamente por los tanques.

2.500 viviendas totalmente destruidas por los bombardeos.

25.000 viviendas dañadas.

Más de 70.000 palestinos desplazados.

La UNRWA habilitó 50 refugios de emergencia para acoger a 49.693 personas desplazadas.

14 socorristas muertos, otros 35 heridos.

1 médico asesinado.

5 periodistas muertos.

1.346 muertos, entre ellos 417 niños.

280 enfermos crónicos muertos durante la agresión por falta de cuidados y medicamentos.

5.450 heridos, entre ellos 1.855 niños y 795 mujeres.

442 pacientes se trasladaron de Rafah, la mayoría por heridas y algunos por enfermedades crónicas, de los que murieron al menos 21.

Utilización de fósforo blanco, prohibido por el derecho internacional, especialmente contra civiles y zonas residenciales. Hay que recordar que el uso de dicha sustancia sólo se autoriza para iluminar las zonas durante la noche o para «beneficiarse» de una cortina de humo, pero en cualquier caso, esos usos tolerados están absolutamente prohibidos en las zonas urbanas. Así, el Protocolo III sobre la prohibición o limitación de la utilización de armas incendiarias –Protocolo adicional a la Convención de las Naciones Unidas de 1980 sobre la prohibición o la limitación del uso de algunas armas clásicas- prohíbe la utilización de armas incendiarias contra los civiles. Eso se aplica a las armas de fósforo blanco. Convertida en regla de derecho internacional consuetudinaria, y por lo tanto vinculante también para el Estado Israelí, aunque no forme parte del Protocolo III.

Utilización de gas tóxico que ha provocado asfixias, aumentos considerables de la temperatura corporal y alteraciones nerviosas.

Utilización de gases pestilentes en algunos barrios.

Utilización de munición Dimes, compuesta de explosivos y un polvo denso de metales pesados, como el tungsteno, que pueden tener efectos tóxicos.

Posiciones del ejército israelí

- Al norte, entrando por Beit Hanoun –Eretz- y al oeste, cerca del mar, zona violentamente arrasada. Se estableció un campamento en Al Atatra que daba acceso a Beit Lahyia y a Jabalyia. La infantería confiscó una escuela. A partir de Beit Hanoun, tomando la carretera de Salah El Din (que cruza la Franja de Gaza, por el medio, de norte a sur) los soldados, en su avance, destruyeron y arrasaron la mayoría de las fábricas de transformación, sin olvidar las numerosas devastaciones de campos y caminos, antes de llegar a la ciudad de Gaza. Más de 400 casas totalmente destruidas.

- Al nordeste, entrando por los puentes de El Shijaia –Nahal Oz- Y de El Montar –Karni- (lugar de paso de los suministros alimentarios, cerrado desde hace varios meses), avanzaron hacia la antigua colonia de Netzarim y sobre Zeitoun, donde tuvieron lugar varias masacres de civiles y enormes destrucciones de casas y campos agrícolas.

- En el centro, llegando a Gaza desde el norte y el nordeste por los puntos de paso antedichos, más de 550 casas destruidas. La ciudad ha sido bombardeada por tierra, mar y aire.

- En el centro, pasando por Wadi Gaza, se detuvieron en una antigua colonia y avanzaron hasta el pueblo de Al Zahra, destruyendo más de 50 casas de la zona.

- Al sureste, entrando por El Qarara –Kifussim- hasta 700 metros, región arrasada por los bombardeos de los tanques. El objetivo era llegar a Deir El Balah donde tuvo lugar un intento de desembarco por mar al que se opuso la resistencia, 14 muertos, de ellos 4 civiles. En El Qarara, estaba apostada una unidad que disparaba violentamente sobre todo lo que se movía.

- Al sureste, en Khan Younis, numerosas incursiones desde los pueblos de Khuzaa (a 400 metros de la frontera israelí) y Abassan Jadida. Esta ciudad del sur ha sufrido numeroso bombardeos por tierra y aire que han causado más de 83 muertes de civiles.

- Al sureste, en la ciudad de Abassan Jadida, 5 días antes del alto el fuego, se lanzaron bombas de fósforo sobre la población civil que mataron a 16 personas, la mayoría mujeres y niños, y dejaron más de 100 heridos.

- Al sur, en el paso de Shufa –Sofa crossing-, el ejército entró hasta la carretera principal, Salah El Din, para llegar a Khan Younis. Sobre el pueblo de El Fukari lanzaron bombas de fósforo blanco que cayeron sobre un terreno de juego, cerca de casas y campos de cultivo. Más de 10 casas resultaron totalmente destruidas.

- Al sur, en la frontera egipcia, numerosos ataques afectaron el aeropuerto de Gaza, objetivo de numerosos ataques desde la segunda Intifada. También lanzaron muchos ataques sobre la ciudad de Rafah y especialmente sobre «el corredor de Filadelfia», lugar donde están los túneles, auténticos pulmones de vida para el conjunto de la Franja de Gaza.

Lo que hemos oído

«El enemigo puede matar a las personas, destruir las casas, pero nunca acabará con la resistencia.

«Nunca se levantará la bandera blanca sobre esta tierra», director del hospital Al Wada, FJ.

«Si los israelíes nos quieren, que vengan a buscarnos, pero que no maten a nuestros hijos», OHB.

«No han alterado nuestra determinación de conseguir la libertad y la independencia»

«Los países occidentales y la comunidad internacional han caído muy bajo en nuestra estima»

«Nuestra única esperanza está en las manifestaciones de los ciudadanos de todo el mundo que todavía tienen un poco de conciencia, pero es importante que esta movilización no se reivindique en nombre del Islam, se trata de una injusticia humana»

«Nosotros no creemos en el choque de las civilizaciones. Todos los pueblos del mundo forman parte de la civilización humana, siguen y seguirán haciéndolo»

«La sociedad civil debe darnos la esperanza de creer en la libertad, la cooperación el asociacionismo, el respeto de los derechos humanos, si no, perderemos la esperanza y no tendremos otra elección que girar hacia los extremos. ¡Es un círculo vicioso! La sociedad civil debe romper ese círculo vicioso y demostrarnos que la cooperación es posible.

«Estos crímenes de guerra no son nuevos, vivimos con ellos desde hace mucho tiempo, lo que es nuevo es que por primera vez los medios de comunicación han mostrado en directo lo que estaba pasando»

«Tras estos 22 días de agresión, todavía no hemos perdido nuestra paciencia para resistir, nuestra tranquila determinación a resistir», ministro de Sanidad.

«Somos como los recién nacidos que no tienen nada, lo hemos perdido todo»

«Es nuestro destino»

«Hay que procesar al ejército israelí»

«Sarkozy ha operado un giro cualitativo en la política francesa intentando quebrar la influencia estadounidense en el mundo y especialmente en Oriente Próximo, sin embargo se percibe un tufo de armonía con el sionismo. Así, mientras nosotros estábamos bajo las bombas del Estado de Israel, él afirmó que ese Estado es una gran democracia».

«Nosotros estamos abiertos a la paz, justa y permanente, entre dos partes iguales, no una paz entre un caballero y su caballo»

«Tengan compasión de los niños, no es dinero ni comida lo que queremos, queremos la libertad, la seguridad y que los niños duerman sin miedo», agricultor de Alatatra Siafa, SD.

«¿Se puede concebir que asesinen a las personas y además tiren el techo sobre ellas para borrar el crimen?»

«¿Por qué?»

«¿De qué somos culpables, de qué son culpables los niños, qué han hecho ellos?»

«Dejen en paz a los niños ¿Por qué los han matado los soldados?»

«¿Cómo voy a traer a su madre a mis niños cuando me lo pidan? Sólo puedo traerlos a mi casa para que su abuela los cuide», MS, agricultor de Zeitoun.

«¿Por qué?»

«¿Por qué?»

«¿Por qué matan a los civiles?», estudiante H. El D.

«Es una guerra como ninguna otra en el mundo, disparaban incluso a los animales, a las aves, todo lo que se movía era un objetivo», agricultor, H.M.

«Gaza es una tierra maldita donde matan a los más pobres» N.

«Aquí sólo hay familias de campesinos, ¿Qué han hecho para merecer esto?» Agricultor, M.

«Sólo nos queda rezar y resistir»

A propósito de la tregua que empezó el 19 de enero a la 1 de la madrugada

- Miércoles 21 de enero, 6:15 h, playa de la ciudad de Gaza, al pie del hotel Palestina, disparos de obuses sónicos desde los barcos israelíes. 2 barcos de guerra israelíes cruzan a lo largo frente a la ciudad de Gaza. Disparos de ametralladora sobre los pescadores cuyas embarcaciones estaban a menos de 700 metros de la playa.

- Jueves 22 de enero 6:15 h, playa de Gaza, al pie del hotel Palestina, disparos de obuses sónicos desde barcos israelíes. 3 barcos cruzan frente a Gaza. Disparos de ametralladora sobre los pescadores cuyas embarcaciones estaban a menos de 500 metros de la playa. Dos pescadores heridos.

- 13:30 h, cerca de Beit Laya, Al-Atatra, Siafa, dos disparos de ametralladora procedentes de la zona fronteriza.

- Viernes 23, 15 h, Al Atatra, en los campos agrícolas, disparos de artillería.

- Viernes, 23, 12 h, Khuza, sureste de la ciudad de Khan Younes, a 450 metros de la frontera israelí, disparos de ametralladora dirigidos a impedir que los habitantes cuyas casas fueron destruidas volvieran a sus hogares.

- Entrevista con Raji Sourani, director del Centro Palestino para los Derechos Humanos de Gaza.

Entrevista en El Cairo a la llegada de la delegación, se mencionaron de entrada los aspectos positivos de esta masacre de 22 días: «uno de los aspectos positivos de esta masacre es que ahora existe una nueva situación en Palestina, un antes y un después del 27 de diciembre. Esta agresión de 22 días ha devuelto al primer plano de la escena internacional la cuestión palestina, que estaba sepultada bajo un montón de conspiraciones de silencio».

El Estado de Israel ha tenido que declarar un alto el fuego sin conseguir la rendición de la resistencia palestina compuesta, además de por Hamás, por Fatah, el Frente Popular y la Yihad Islámica.

Para información, el número de resistentes muertos se eleva a 120, de ellos 48 de Hamás, 42 de Fatah, y el resto de las otras fuerzas.

Los crímenes de guerra cometidos por el Estado israelí no son los primeros, ya que esto dura desde 1948 con el aval de la comunidad internacional, que envuelve a los responsables de los crímenes con velo de la impunidad. Durante esos 22 días, por primera vez, los crímenes de guerra perpetrados en la Franja de Gaza, gracias a ciertos medios de comunicación, han ocurrido ante los ojos del mundo entero y a veces en directo, lo que quizá también servirá para fomentar la lucha por un proceso contra los actos de agresión y los crímenes de guerra.

Testimonios

Azebet Abed Rabo, al este de Jabalyia, zona esencialmente agrícola

- Omar HB, fontanero.

Miércoles, 7 de enero, 12:50 h.

El bombardeo de un inmueble de 5 pisos fue tan violento que dos de los pisos quedaron enterrados No se ve ningún rastro de vida.

«No entiendo dónde está parte de la casa»

Aquí vivían 70 personas. Antes del bombardeo, los militares israelíes llegaron y nos obligaron a salir. Un militar disparó a bocajarro sobre tres niños hermanos.

Khaled M. perdió dos hijas de 3 y 6 años y a su hijo de 4 años.

«Es necesario que todo el mundo sepa que en esta casa no estaba Hamás ni había brigadas, era una casa pacífica»

Martes, 13 de enero.

Las excavadoras llegaron y destruyeron 50 casas, la aviación que les prestaba apoyo estratégico lanzó dos bombas que mataron a 7 personas. Las demás se refugiaron en una escuela de la UNWRA.

Al Atatra, norte de Jabalya. Zona estratégica elevada con vistas sobre Beit Laya y Jabalya.

Domingo, 4 de enero, 7 h.

- Mohamed Nahib Ghunienne.

Los soldados, a golpes de ametralladora, forzaron la puerta de la casa de dos pisos de Azizi H.G.

Los paracaidistas se apostaron en el tejado para cubrir el avance de la infantería. La casa se utilizó como base militar. Numerosas pintadas dan testimonio de la presencia del ejército «Israel para siempre» entre otras…

Su hermana, madre de 7 niños fue asesinada.

Su madre también.

Zachia, de 18 años, también.

10 h.

Su tía, Ebtissan, de 39 años, asesinada a bocajarro cuando se encontraba en la escalera, sólo quedan los restos de sangre.

En el primer piso vivía su hermano de 51 años, Tellal, abatido por un disparo a bocajarro en el pecho. Su familia contactó al mismo tiempo con la Media Luna Roja y los servicios de las Naciones Unidas, los soldados no permitieron su evacuación. Murió porque no pudo ser rescatado.

En el mismo lugar

- Omar K, de 26 años, estudiante en la escuela de enfermería, padre de 3 hijos.

Su casa fue completamente arrasada por un tanque después de un asedio de 6 horas.

Mientras los miembros de su familia salían agitando una bandera blanca, su madre y su cuñada fueron asesinadas por los disparos.

Otros quedaron enterrados en la casa. Al cabo de 2 horas y media los soldados, con la ayuda de los paracaidistas, forzaron la puerta y obligaron a los hombres a desnudarse antes de agruparlos en la escuela situada a cien metros de su casa.

Durante el traslado de la casa a la escuela, a Omar K. y a otro hombre los llevaron aparte.

Con los ojos vendados y las manos atadas a la espalda los arrojaron a un tanque y para evitar que se movieran lanzaron sobre sus piernas un saco de arena y la tapa del tanque.

Ya en Israel, Omar fue interrogado acerca de Gilad Shalit. Los interrogadores le propusieron colaborar. Al rehusar, le golpearon con las culatas de los fusiles en los brazos y por todo el cuerpo, incluidos los genitales. Cuando pidió agua, sólo le dieron orina. Todavía sufre problemas estomacales.

Después de dos días, le trasladaron de Eretz a Sderot, donde continuaron los interrogatorios y la tortura psicológica. Una vez más le propusieron colaborar a cambio de dinero. Al rechazarlo, trajeron a sus hijas y las desnudaron. Los soldados querían hacer una foto de Omar con las niñas.

Algunas horas más tarde, arrojados en un coche, siempre con los ojos vendados, los soltaron en Eretz. Le aconsejaron que caminase en línea recta y sobre todo que no se desviase de la trayectoria que le aconsejaban, ya que un avión los vigilaba y en cualquier momento podría disparar sobre ellos.

Una vez franqueado lo que queda del puesto de la frontera palestina, un hombre les avisó de que un tanque, apostado no lejos de allí, los esperaba.

Omar estuvo hospitalizado durante tres días, suturaron sus heridas y curaron su brazo fracturado a culatazos.

Al Atatra Si Afa, cerca de Beit Laiya, cerca de la zona fronteriza

Un fuerte olor a fósforo flota sobre el pueblo.

Domingo, 5 de enero, 16 h.

- Omar Abu Alime, de 18 años, alumno de último curso.

Su familia, con sobrinos, primos, tíos y tías, estaba reunida para el almuerzo, 14 personas.

Desde las primeras bombas se declaró un incendio en la casa. Su madre resultó herida por una bomba, así como su tía y dos de sus hermanos.

Ninguna ambulancia pudo acercarse a la casa. Su padre decidió mover a los heridos y los muertos con la ayuda de un tractor. Durante la evacuación de los heridos de la casa en el tractor, la artillería israelí, que había entrado por el puesto fronterizo de Eretz –a 4 Km del pueblo- disparó sobre dos primos de Omar que murieron por los disparos. Tenían 18 y 19 años.

Los soldados interceptaron a las personas que transportaban a los heridos. Uno de ellos ordenó a Omar que levantara su camisa. Lo hizo y aprovechando un momento de descuido huyó y se escondió en un remolque.

Su padre, Mohamed, mientras transportaba a los heridos fue detenido y obligado a desnudarse frente a las ametralladoras. «¡Llevas un bonito slip!».

Los soldados sólo permitieron la evacuación de los heridos, 4 de los muertos quedaron en la trasera del tractor. Uno de los soldados que participaron en esta agresión ha declarado: «Me siento desolado por lo que hicimos»

Algunos de los heridos, por falta de asistencia, murieron en un automóvil intentando cruzar la rotonda principal del pueblo de Al Atatra. Una excavadora del ejército israelí aprovechó para enterrar a los muertos en los restos del coche. Permanecieron sin sepultura durante 14 días. Sólo podían ser enterrados el jueves…

En esta localidad agrícola, donde hay numerosos cultivos de invernadero, los campos, los invernaderos y el sistema de riego fueron totalmente aplastados por las excavadoras procedentes de Eretz.

Destrozaron la tierra a varios metros de profundidad. Aquí se manifiesta una voluntad deliberada de dañar de forma permanente la actividad agrícola de los palestinos, haciéndoles la vida imposible, con la destrucción de las producciones agrícolas en esta parte de la Franja de Gaza.

El objetivo estratégico en esta zona es ampliar la tierra de nadie establecida entre la frontera y las antiguas colonias evacuadas desde 2002.

El muro erigido desde esa fecha no parece suficiente para los dirigentes israelíes, la operación «plomo fundido» también es una oportunidad para extender esa zona.

Este pueblo perdió a más de 50 personas, dos decenas de casas han sido arrasadas, más de cien dañadas y numerosos donums de tierra han quedado inutilizados para una temporada.

Barrio de Zeitoun, sur de la ciudad de Gaza.

- Moktar Sammouine, agricultor.

27 de diciembre

Cuando empezaron los ataques mi hija tomaba café con su marido, el cual tenía a su hijo de 10 meses sobre las rodillas. Un obús los mató. Mi hija resultó herida y tuvo que permanecer 8 días en el hospital.

Todo el mundo me disuadía de trasladarla al hospital. Pero tanto si estaba muerta como si no, yo quería hacerlo. Conseguí una ambulancia y cuando llegamos al hospital mi hija recobró el conocimiento. Actualmente está bien, y su hijo que nacerá dentro de dos meses no ha sufrido a consecuencia de sus heridas. El hijo viene bien. Pero ya no tiene padre. ¿Qué le va a decir su madre cuando pregunte por qué mataron a su padre?

- Ahmad Rachid Sammounie

4 de enero, 11:30 h.

Mi hermano estaba en su casa, encerrado con su familia. Un soldado hizo volar la puerta en pedazos y disparó sobre mi hermano.

Un disparo de tanque impactó contra la casa, mi sobrino de pocos meses murió. Mientras salían los supervivientes, un soldado disparó al regazo de mi cuñada.

Mi padre, mi madre, dos de mis hermanos y dos de mis primos también fueron asesinados.

- Moktar Sammounie, agricultor.

Domingo, 5 de enero, entre las 7 y las 7:30 h.

Un avión Apache lanzó misiles sobre una casa, un segundo después otro se estrelló contra un contenedor en el que se conservaban las aceitunas de la última cosecha.

Llegaron más Apaches, los paracaidistas se desplegaron sobre el tejado de algunas casas.

Mi hija, embarazada, resultó afectada y parecía que no respiraba, la mujer de mi sobrino se derrumbó.

Los supervivientes de la casa bombardeada corrieron, se arrastraron para escapar de los disparos de los tiradores. Otra de mis hijas cayó bajo las balas con su hijo en los brazos.

El segundo día sacaron a la fuerza a más de cien personas de sus casas bajo la amenaza de los tanques y los soldados, que rápidamente apresaron a algunos de ellos. Los amontonaron en un refugio. Todos pensaban que duraría algunas horas. No llevaban agua ni alimentos.

Al cabo de algunas horas, los soldados les dieron dos litros de agua que se utilizaron rápidamente para elaborar pan.

El tercer día muchos reclamaban agua y alimentos, al menos para los niños.

«Yo me había deslizado para ir a buscar algo a mi casa, en ese momento un F16 lanzó dos misiles sobre el refugio donde estaban amontonados los habitantes. Volví sobre mis pasos escondiéndome detrás de los árboles. Los encontré muertos. Oí gritar a algunos supervivientes para que los soldados dejasen de matarnos. Se levantaron banderas blancas. Los soldados disparaban a los pies y las piernas. También disparaban a cualquier persona que intentase huir o evacuar a algunos supervivientes heridos.

Cuando por fin pudo acudir la Media Luna Roja, llegaron las ambulancias, pero no pudieron acercarse. Sólo después de varias horas las del hospital Al Quds pudieron acceder a los heridos, pero bajo el fuego de los agresores. Únicamente lograron evacuar a dos niños de 3 y 7 años.

Pedimos la evacuación de los cadáveres de los que habían sido asesinados por los soldados, insistimos para que salvaran a algunos niños que aún vivían. No hicieron nada. Los soldados permanecieron insensibles a sus llantos y sus gritos, entonces tres de ellos fueron asesinados por los tiradores; otro fue ejecutado durante su evacuación.

Durante cuatro días, Zeitoun ha estado bajo el fuego incesante de los disparos, incluso cuando algunos de nosotros intentábamos buscar a los heridos.

Durante 18 días los socorristas no pudieron llegar hasta nosotros…

Hasta el día decimonoveno no pudimos recuperar los cadáveres de nuestros familiares sepultados bajo los escombros del refugio.

¿Dónde estaban las organizaciones de derechos humanos?

No sólo nos han masacrado, además saquearon nuestras casas, robaron el dinero reservado para la peregrinación a La meca; en casa de mi hermano, que padece una hernia, robaron el dinero que atesoraba para que lo atendieran en Egipto.

Ciudad de Jabalya, cerca de la escuela de Faqqura, donde fueron asesinadas más de 40 personas.

- Hussein El Dib, 27 años, estudiante de Derecho.

Martes, 6 de enero, 15:30 h.

Estábamos en familia, sentados bajo el toldo, de repente un misil aterrizó en el huerto colindante. Un segundo después cayó otro. El humo lo invadió todo. Sólo se oían los gritos de mi familia.

La metralla de los obuses mató instantáneamente a mi madre, a mi hermano y a sus hijos y además a los hijos de mi otro hermano. Diez personas de mi familia murieron en pocos segundos sin saber por qué. Aquí no hay ninguna instalación militar ni personal militar.

¿Por qué nos ha ocurrido esto?

Uno de mis sobrinos tiene una pierna amputada. Mi sobrina sufre una grave lesión en la cabeza y la mujer de uno de mis sobrinos todavía tiene metralla de obús en su cuerpo. A mí me hirieron en el vientre y en la pierna izquierda. Yo ayudaba a mi familia económicamente, ahora con la muerte de algunos de nosotros y mi imposibilidad de trabajar no sé qué vamos a hacer. No hay nada más que decir ¿Qué más quieren que les diga? ¿Por qué?

Hospital Al Awda, ciudad de Gaza.

Centro de 50 camas donde se practica todo tipo de cirugía excepto cardiología y neurocirugía.

- Entrevista con el director, el Doctor Fadel.

Entre el 27 de diciembre y el 17 de enero, recibimos 379 heridos de los que 17 han muerto. El 45% eran mujeres y niños.

La cirugía ha consistido esencialmente en amputar. Las heridas producidas por los misiles lanzados por los aviones obligan a eso.

Hay numerosas fracturas de pierna y fracturas abiertas de nariz. Por otra parte, la mayoría de las heridas debidas a la metralla de los obuses han necesitado numerosas intervenciones para retirarla.

Pero en algunas víctimas con ese tipo de heridas no es posible retirar las esquirlas. Tendrán que vivir con ellas…

Muchas de las heridas son consecuencias, esencialmente, del derrumbamiento de las casas que fueron aplastadas por los bombardeos sobre los habitantes.

Algunos atentados dirigidos han provocado hemorragias internas y heridas en numerosos puntos.

Hospital de Shifa

- Entrevista con el director del hospital, Hassan Achour, y con el encargado de las relaciones públicas, Samir Ouemed.

Desde el 27 de diciembre, en 15 minutos a partir de las 11:30 h, momento en el que más de 60 aviones acribillaron a bombazos el local de la policía de la ciudad de Gaza mientras muchos niños cruzaban la calle camino a las escuelas vecinas, murieron 180 personas y llegaron 300 heridos a la vez. Las 16 salas de operaciones estaban abiertas. Tuvimos que meter dos heridos en cada sala. Pero tampoco era suficiente. Caminamos sobre los cadáveres, pero no pudimos expresar los sentimientos. Los heridos morían por falta de atención urgente. Fuimos a instalar salas de urgencias en algunos locales de las ONG… afortunadamente respondieron bien.

Uno de mis colegas vio llegar a su hijo herido. No tuvo tiempo de hablar con él o de abrazarle para consolarlo. Sólo había tiempo para curar, nada más que curar, seguir curando para salvar al mayor número posible. El hijo de mi colega fue enviado a Bélgica donde todavía sigue.

Estuvimos sin dormir durante tres semanas, casi sin tiempo para hablar, la mayoría de nosotros estuvimos en nuestros puestos, sin salir y sin ir a nuestras casas.

Por otra parte tuvimos verdaderos problemas técnicos, sin electricidad y a veces sin agua. Tuvimos que funcionar con generadores, lo que dio muchos problemas para la reanimación. Pero ¿Qué hacer? ¿Qué podíamos hacer?

Rápidamente los médicos de Egipto y también los noruegos se unieron a nosotros pasando por los túneles. Menos mal que existen los túneles, eso nos permitió recibir material sanitario, medicamentos y alimentos. Sin ellos habría muchos más muertos de hambre y por falta de asistencia.

Khusaa, a 400 metros de la frontera israelí.

- Tarek Najjar, 36 años, comerciante.

11 de enero, 5:30 h.

El ejército hizo disparos de mortero para facilitar la llegada de las fuerzas especiales a esta zona, y lanzó bombas de fósforo blanco. Las fuerzas especiales israelíes tomaron 6 casas y se instalaron durante toda la operación. Llegaron los tanques destruyendo todo a su paso, olivares, campos de cultivo, casas. Casi doscientas personas intentaron salir agitando banderas blancas. Los soldados dispararon, mataron a una mujer e hirieron a otra en una pierna. Acosaron a los habitantes y los reunieron en el centro del pueblo.

Una ambulancia intentó llegar para socorrer a la mujer herida. Imposible. Llamamos a la Media Luna Roja para organizar una coordinación. Imposible, pasaron 12 horas hasta que los socorristas pudieron acceder a los heridos. Para dejarlos trabajar sin problemas, los soldados arrestaron a 15 personas que trasladaron a Israel, donde las golpearon. Algunas han tenido que ser atendidas por brazos rotos y numerosos hematomas.

Mientras tanto llegaron 8 excavadoras y empezaron a destruir sistemáticamente más de 75 casas, sin importarles que los habitantes gritasen que estaban atrapados dentro. Algunos habitantes subieron a los tejados con banderas blancas para afirmar «Queremos salir, si tenemos que morir, que sea fuera».

Nada que hacer. Algunos de los habitantes que salieron antes de que los dientes de las excavadoras arrasaran sus casas se encontraron frente a los soldados. Los soldados dispararon y hubo heridos, entre ellos Yasmina El Najjar, de 26 años, y un muerto, Rawhiyyeh El Najjar, de 56 años. Destruyeron las casas sobre muchos de sus habitantes.

En el mismo lugar

- Mahmud Chauqi, 44 años, funcionario.

Destruyeron mi casa y además echaron arena sobre los escombros, ahora sólo hay arena y algunos escombros. No reconozco nada.

Durante el derribo de nuestras casas, los soldados obligaron a los habitantes que se habían negado a salir a que se desnudaran y fueran al centro del pueblo. En ese momento las fuerzas especiales dispararon sobre nosotros, hubo un muerto y heridos. Tuvimos que retroceder y nos agruparon en un patio, éramos cerca de 300.

Las excavadoras seguían y los cascotes caían sobre nuestras cabezas. Algunos intentaron llegar al centro del pueblo arrastrándose. Se reanudaron los disparos. Mahmud El Najjar, de 58 años, murió.

Intentamos alcanzar la escuela de la UNWRA, lanzaron una bomba de fósforo. Algunos volvieron a salir y consiguieron huir al pueblo de Bani Suela, a 7 kilómetros. Los tanques no dejaban de dispararnos, murieron 8 personas durante este éxodo.

Punto de información

No hay que olvidar que la Corte Penal Internacional es una herramienta imperfecta que, en realidad, tiene tendencia a considerar los crímenes de guerra sólo cuando los cometen los responsables de países no occidentales.

En el caso de la agresión israelí –en el sentido entendido por el Estatuto de Roma- es importante conseguir que los responsables de crímenes de guerra puedan ser presentados ante los tribunales para que sean juzgados por utilizar la fuerza armada contra el pueblo palestino, encerrado en la Franja de Gaza desde hace 18 meses por el bloqueo impuesto por el Estado israelí. Un encierro cuádruple: el impuesto por la ocupación desde hace 60 años; el que han dibujado las fronteras y los muros erigidos alrededor de la Franja de Gaza; el del embargo impuesto desde 2007, decidido para colonizar mejor el territorio y reducir a los palestinos al silencio; y finalmente la decisión de bombardear durante 22 días para destruir cualquier veleidad de resistencia del pueblo palestino.

1. Recurrir a la Carta de las Naciones Unidas.

Hay que recordar que el artículo 2.4 de la Carta de las Naciones Unidas también prohíbe totalmente tanto la amenaza como la utilización de la fuerza armada. Esta prohibición es una garantía normativa de la paz y seguridad internacionales para el conjunto de los pueblos, incluidos los que están bajo ocupación. La prohibición de recurrir a la fuerza se refiere a la utilización de la fuerza armada bajo todas sus formas: guerra, represalias o cualquier otra manera de utilización de las armas, incluido cuando toma la forma de una agresión.

La prohibición absoluta –y es necesario decirlo, salvo en los casos de legítima defensa y de la autorización del Consejo de Seguridad- forma parte, sin ninguna duda, de las normas imperativas del derecho internacional.

Con el desencadenamiento de una guerra de agresión y el ataque generalizado y a gran escala del conjunto del territorio de la Franja de Gaza, el Estado israelí ha violado esta disposición fundamental de la Carta de las Naciones Unidas.

2.- De la Corte Penal Internacional

En este asunto, las reglas de la competencia y el procedimiento son las que hay, por lo tanto la solidaridad obliga a denunciarlas e investigar las posibilidades de mover las líneas de acción para que el derecho de los pueblos sea la línea directriz de las relaciones internacionales. Pero es necesario tener en cuenta los límites y las insuficiencias, ya que la Corte Penal Internacional está pensada para el conjunto de los pueblos.

En lo que concierne a la Franja de Gaza, la denuncia de las asociaciones es posible en virtud del artículo 15.1, pero falta la cuestión de la admisibilidad, que depende de los términos del Estatuto de Roma.

El Fiscal se encuentra ante el hecho de que una de las partes, el Estado israelí, ha firmado el Estatuto pero no lo ha ratificado y que la otra parte, la Autoridad Palestina, obviamente no ha firmado el Estatuto, ya que sólo pueden hacerlo los Estados. Y esa es una de las prioridades, una exigencia del reconocimiento de la competencia de dicha Corte en lo que concierne a la agresión contra la Franja de Gaza. La argumentación es que el territorio de Gaza es un Estado de facto desde que Israel salió de él (1). Hay que recordar que Palestina, al no tener Estado, se ubica, debido a su estatuto como sujeto de derecho internacional, así como el conjunto de su población, bajo la protección de los organismos internacionales. Eso podría ayudar a la Corte Penal Internacional a sacar las conclusiones específicas.

También hay que tener en cuenta que se trata de violaciones graves de las normas imperativas del derecho internacional y de las normas consuetudinarias que conciernen a los conflictos armados, así como de las normas de la protección internacional de los derechos humanos en general y del derecho humanitario en particular, y considerar que el preámbulo del Estatuto de la Corte Penal Internacional expresa sin ambigüedad que los crímenes de esa gravedad amenazan la paz, la seguridad y el bienestar del mundo y que esos crímenes, entre los más graves, afectan al conjunto de la comunidad internacional y no deben quedar impunes.

Las asociaciones, atendiendo a la decisión del Fiscal, deberán trasmitirle las informaciones sobre los hechos comprobados.

Señalemos que si el Fiscal debe rechazar la petición, el derecho al juicio pasará por la presentación de denuncias penales contra los individuos, tanto del gobierno como del ejército israelíes, ante jurisdicciones nacionales y europeas, especialmente en Alemania, Gran Bretaña, España y Dinamarca. Otra vía seria es la de una presión intensiva sobre las delegaciones estatales de la Asamblea General de las Naciones Unidas para obtener la votación de una resolución que cree un Tribunal Penal Internacional ad hoc sobre el modelo de los de la ex Yugoslavia y Ruanda. El Consejo de Seguridad lo hizo utilizando la posibilidad de crear órganos subsidiarios. La Asamblea General también tiene esta posibilidad, y el veto no existe en la práctica. Por lo tanto, no parece ilusoria la esperanza de lograr una mayoría en ese sentido. Bastaría con que la sociedad civil, los movimientos sociales, presionasen a sus gobiernos respectivos para que éstos presentasen la denuncia ante la Asamblea General. Al hacerlo, los Estados no harían más que poner en acción sus obligaciones internacionales que les exigen respetar el derecho internacional y el derecho humanitario y, además, hacer que se respeten.

También hay que recordar que, de acuerdo con el derecho internacional, los palestinos tienen el derecho legítimo de resistir a la dominación colonial, a la ocupación y a las fuerzas ocupantes. Dado que el Estado de Israel perpetra las peores violaciones del derecho internacional y no respeta las Convenciones de Ginebra ni las demás reglas subsiguientes de las Convenciones, como los dos pactos de 1966, por lo tanto, los actos de resistencia son actos legales y legítimos. Sin hablar de las decisiones del Consejo de Seguridad que nunca respeta el Estado de Israel.

Recordemos asimismo el principio inalienable del derecho de los pueblos a disponer de sí mismos, consagrado en la Carta de las Naciones Unidas y ratificado por la resolución 2625 (XXV) de la Asamblea General. Según esta resolución –que forma parte del derecho consuetudinario- «Todo Estado tiene el deber de abstenerse de recurrir a cualquier medida de coerción que prive de su derecho a la autodeterminación (…) a los pueblos mencionados…»

Es oportuno recordar con firmeza al Estado de Israel y a los países occidentales que avalan la política de apartheid y dominación colonial del pueblo palestino, que la resolución 1514 de la Asamblea General afirma que: «…el sometimiento de los pueblos a una subyugación, a una dominación y a una explotación extranjeras constituye una negación de los derechos humanos fundamentales, es contrario a la Carta de las Naciones Unidas y compromete la causa de la paz y la cooperación internacionales…»

Es imperativo acabar con la impunidad de los autores de tales crímenes y actuar en el sentido de prevenir nuevos crímenes.

Agenda de la delegación

Lugares visitados y entrevistas realizadas

18 de enero

El Cairo

- Comité de apoyo a Palestina

- Unión de Médicos Árabes

- Raji Sourani, presidente del Centro Palestino de los Derechos Humanos.

19 de enero

- Embajada de Francia en El Cairo

Al Arish, a 450 Km de El Cairo:

- Reunión con el Comité Popular de los Derechos Humanos del ciudadano, Partido de coalición, Tagamon, Partido El Karania.

20 de enero

Rafah, frontera egipcia:

- UNWRA

- PCHR

Rafah, corredor de Filadelfia:

Khan Younis

- Reunión con el responsable de las relaciones públicas del PCHR.

21 de enero

Azebet Abed Rabo, cerca de la ciudad de Jabalia, al norte de la Franja de Gaza.

- Testimonio.

Gaza

-Hospital Al Wada, entrevista con el director

- Hospital de Shifa, entrevista con el director y el responsable de las relaciones públicas.

- Ministerio de Sanidad, entrevista con el ministro.

22 de enero

Al Atatra

- Testimonio

- Testimonio

Al Atatra, barrio de Si Afa, cerca de Beit Laya

- Testimonio

- Testimonio

23 de enero

Zeitoun, barrio del sur de Gaza

- Testimonio

- Testimonio

- Testimonio

Shajaiya, en la carretera Salah El Din, frontera israelí, este de Gaza

- Destrucción de fábricas

Jabalyia

- Testimonio

24 de enero

Khusaa, sureste de Gaza, a 400 metros de la frontera israelí

- Testimonio

- Testimonio

(1) Artículo del 2 de febrero aparecido en el Times, Catherine Philp y James Hider, «Prosecutor looks at ways to put Israeli officers on trial for Gaza ‘war crimes’». En español: http://www.rebelion.org/noticias/2009/2/80159.pdf

Mireille Fanon-Mendès France, hija de Frantz Fanon, es especialista en Oriente Próximo, autora de varios informes sobre el conflicto palestino israelí, militante y defensora de los derechos humanos, miembro del Centro de Estudios e Iniciativas de solidaridad internacional (CEDETIM), de la Asociación internacional de Juristas Demócratas (Droit-Solidarité AIJD) y del Tribunal Permanente de los Pueblos. También forma parte de la Junta de la Unión judía francesa por la paz (UJFP).

martes, 17 de febrero de 2009

El liberalismo en todas sus formas

Jueces de Pensilvania se declaran culpables de aceptar sobornos a cambio de enviar a jóvenes a cárceles privadas

Pajusticeweb

Un caso de corrupción judicial sin precedentes está teniendo lugar en Pensilvania. Varios cientos de familias han presentado una demanda conjunta contra dos ex jueces que se han declarado culpables de aceptar sobornos a cambio de enviar a jóvenes a cárceles privadas. Se cree que los jueces Mark Ciavarella y Michael Conahan han recibido 2,6 millones de dólares por garantizar que jóvenes sospechosos fueran encarcelados en prisiones gestionadas por las empresas PA Child Care y su gemela Western PA Child Care. Algunos de los jóvenes fueron encarcelados a pesar de las objeciones de los funcionarios encargados de vigilar la libertad condicional. Aproximadamente 5.000 jóvenes han sido condenados por Ciavarella desde que la trama de corrupción comenzó en 2002. Hablamos con dos de los jóvenes condenados por Ciavarella y con Bob Schwartz, del Juvenile Law Center (Centro Legal Juvenil).

Esta noticia la he tomado de aquí.

lunes, 16 de febrero de 2009

Gaza: laboratorio de armas

Les pongo aquí un enlace hacia un artículo que salió en Rebelión. Trata de armas nuevas que han sido utilizadas por Israel en los ataques contra los habitantes de Gaza.

Jean Bricmont en Sinpermiso

Sobre el regreso del ni-ni, el islamismo y el antisemitismo en las manifestaciones
Jean Bricmont · · · · ·
15/02/09

Este texto es, en parte, una repuesta a una Carta Blanca « ¿El poder, a los barbudos ? ¡No gracias! », publicada en Bélgica (Le Soir), después de unas manifestaciones sobre Gaza.

Existe una especialidad en ciertos movimientos de izquierda o pacifistas que consiste, en ocasión de cada conflicto, en volcarse en el ni-ni. Ni Milosevic, ni OTAN, ni Bush ni Saddam y, actualmente, a equiparar a Israel con Hamas o Hezbollah. En todos los casos, el problema es triple:

Se ignora la diferencia entre las relaciones de fuerza.

Se pone en condiciones de igualdad a agresor y a agredido

Y, lo más importante, nos situamos como si estuviéramos fuera de los conflictos, por encima de la disputa, cuando es evidente que nuestros gobiernos no lo están.

En el caso del conflicto de Gaza, la versión dominante del ni-ni consiste en condenar al mismo tiempo el lanzamiento de cohetes de Hamas y la respuesta de Israel, juzgada a veces desproporcionada. La palabra “desproporcionada” es en sí misma absurdamente desproporcionada en relación a la desigualdad de las fuerzas en presencia. Por una parte hay un ejército nacional archisofisticado. Cuando este ejército ataca, lo hace para destruir infraestructuras y aterrorizar a toda una región a través de la demostración de su superioridad militar. Por la otra, hay algunos cohetes artesanales que se lanzan hacia Israel sin esperanza ninguna de ganar una batalla, sino más bien para hacer ver con desespero que un pueblo desposeído, encerrado y olvidado existe todavía. Los disparos de cohete no son más que un medio de golpear las puertas de una prisión, mientras que el agresor es ante todo quién ha encarcelado injustamente a todo un pueblo, privándolo desde hace decenios de otros medios para dar a conocer su existencia. La gente que lanza estos cohetes sobre Israel son frecuentemente los descendientes de quienes fueron expulsados de sus tierras en 1948. Los cohetes son el eco de esta desposesión que tiene ya sesenta años de duración. Mientras no se reconozca plenamente este hecho fundamental, y casi nunca lo es en Occidente, es imposible tener una visión realista de la profundidad del problema.

Este proviene en realidad de los principios sobre los que se funda Israel, a saber, que es legítimo para ciertas personas, en virtud de una propiedad adquirida por nacimiento (ser “judío”) ocupar la tierra de otras personas a las que el azar del nacimiento no ha conferido esta propiedad. El que se invoque la Biblia o el holocausto como justificación más directa de esta ocupación, no cambia en nada su carácter intrínsecamente racista, es decir fundado a fin de cuentas en una distinción importante hecha entre los seres humanos y ligada únicamente a su nacimiento.

Este aspecto racista está evidentemente presente en el espíritu de las víctimas y de todos aquellos que se identifican con ellos – especialmente las poblaciones del mundo árabe-musulmán y una parte del tercer mundo, a quienes el proyecto sionista recuerda dolorosamente experiencias anteriores del colonialismo europeo, pero no se integra prácticamente nunca en el debate en Occidente. Hay que subrayar que se trata aquí de un racismo institucional, es decir ligado a las estructuras de un estado, lo que es muy diferente del racismo “corriente”, el, por desgracia muy extendido, aunque con frecuencia pasivo, que existe en el espíritu de muchos individuos. Es el racismo de estado el que en general se considera “de extrema derecha”, “incompatible con nuestros valores”, “contrario a la modernidad y al espíritu de las Luces”. Es este racismo el que llevaba a la condena general del Apartheid en África del Sur y de su ideología. Pero éste no es el caso del sionismo, que es sin embargo la ideología que legitima este racismo institucional. Por desgracia, es frecuentemente la izquierda occidental, la que, siendo la más dispuesta a denunciar en general el racismo de Estado, es también la más dispuesta a hacer una excepción con “el Estado judío”.

Además, todo el discurso dominante respecto a este conflicto está indirectamente contaminado por el punto de partida racista:

Todas las partes y todos los intelectuales o comentaristas “respetables” deben, antes que nada, reconocer “el derecho a la existencia de Israel”, pero la expresión “derecho a la existencia de Palestina” es prácticamente inexistente. Respecto a los palestinos, su Estado, suponiendo que algún día exista alguno, no será el resultado de un derecho, sino de una negociación; es más, de una negociación con un interlocutor palestino “responsable”, es decir que reconozca como condición de toda discusión el derecho a la existencia de su adversario, quién de ninguna manera le reconocerá el mismo derecho.

Cualquier persona de origen judío tiene derecho a instalarse en Israel, pero los no-judíos que fueron expulsados en 1948 o más tarde, así como sus descendientes, no pueden hacerlo. Incluso en los Territorios llamados palestinos sus desplazamientos de un sitio a otro están fuertemente limitados.

Hay que impedir que Hamas y Hezbollah se rearmen, pero Israel puede recibir de los Estados Unidos, gratuitamente, todas lar armas que desee.

Israel es constantemente alabado como “la única democracia en el Medio-Oriente”, pero las elecciones libres de los palestinos son ignoradas.

Los palestinos deben “renunciar a la violencia” pero no así Israel.

Irán no puede poseer la fuerza nuclear, pero desde luego sí Israel.

Todas estas diferencias de trato responden a fin de cuentas a la idea de que la empresa inicial de colonización era legítima, o que pertenece al pasado y no es deseable volver a hablar de ella; pero ambas actitudes equivalen a negar la humanidad plena y entera de las víctimas, lo que nos devuelve a la cuestión del racismo. Porque imaginemos cual sería la reacción europea si el Estado de Israel se hubiera creado, por ejemplo, en una parte de los Países-Bajos o de la Costa Azul haciendo huir a una fracción importante de sus habitantes.

Estos dos pesos, dos medidas, se encuentran constantemente en todos los niveles del discurso dominante, por ejemplo cuando se repite que “no hay que importar el conflicto” en Francia, como si el hecho de que casi toda la clase política francesa acepte ser sermoneada, con ocasión de la cena anual del CRIF, respecto a su actitud supuestamente pro-árabe, no constituyera ya una “importación del conflicto”, pero unilateral, a favor de Israel.

El discurso que estigmatiza a la extrema derecha adolece igualmente de estos dos pesos, dos medidas; generalmente, este discurso apunta a la extrema derecha francesa tradicional en sus distintas variantes, o los islamistas, pero nunca al sionismo. En realidad, gran parte de la izquierda política e intelectual adopta, respecto a la cuestión de Palestina, una posición implícitamente racista que se habría considerado de extrema derecha referida al África del Sur en la época del Apartheid.

La izquierda ataca frecuentemente con gran pomposidad a una extrema derecha ciertamente desagradable pero débil y marginal (precisamente por eso puede atacarla) mientras que, en el mejor de los casos, permanece pasiva frente a otra extrema derecha (el sionismo) que se sostiene militar y diplomáticamente gracias a la más poderosa democracia del mundo.

Una forma de intentar acallar las protestas contra la política israelí consiste en denunciar el antisemitismo en las manifestaciones, así como la identificación entre Israel y nazismo. Evidentemente esta última comparación es excesiva, pero todo el mundo comete este tipo de excesos, constantemente. ¿Qué decir de “CRS-SS” (en Mayo del 68, cuántos muertos, comparado con Gaza)? o de Hitlerosevic? , o de Nasser, el Hitler del Nilo (en 56)? ¿Por qué los partidarios de Israel pueden constantemente identificar a Hamas o al Irán con Hitler mientras que el exceso contrario está prohibido? Podría responderse que debe ser debido a lo que los nazis hicieron a los judíos. Pero este tipo de consideraciones nunca ha impedido la comparación con los nazis de los soviéticos o los serbios, que también sufrieron mucho durante la guerra. Menos que los judíos, sin duda, pero ¿a partir de qué nivel de sufrimiento se convierten en inaceptables los excesos? De una forma más fundamental, a partir del momento en que la nazificación del adversario es la principal arma ideológica de Occidente y de Israel, es inevitable que esta arma se vuelva contra ellos cuando la ocasión se presenta.

Por lo que respecta al antisemitismo, no hay que olvidar que la política israelí se hace en nombre de un Estado que se dice judío y que es fuertemente apoyada por organizaciones que según ellas representan a los judíos (con razón o sin ella). ¿Como puede esperarse, en un clima como éste, evitar que mucha gente se vuelva anti-judía? Es demasiado pedir a la psicología humana. Durante la guerra, la mayor parte de los habitantes de los países ocupados eran anti-alemanes (contra los “Boches”), no solamente antinazis. Durante la guerra del Vietnam, los oponentes eran frecuentemente anti-americanos, no solamente opuestos a la política US (todavía es así respecto a su política en Oriente Medio). Es absurdo esperar que la gente se haga la guerra sin odiarse, respetando los derechos del hombre, siendo buenos antirracistas. Puesto que el conflicto ha sido importado desde hace mucho tiempo en el discurso mediático y la acción política, existe ciertamente una guerra ideológica cuyos efectos previsibles son exactamente los que se deploran.

No se puede tampoco pedir a los oponentes de Israel que hagan la distinción entre judíos y sionistas cuando el discurso dominante no lo hace casi nunca (mucho menos cuando esta identificación permite presentar a Israel como un país eternamente “víctima” o “paria”)

Además ¿como puede imaginarse que una población que es constantemente diabolizada, ridiculizada, insultada, porque en su condición de musulmana se la considerada incapaz de comprender la democracia, los derechos del hombre, los derechos de la mujer, y se la considera “comunitarista” cuando proclama sus convicciones religiosas, no reaccione de forma virulenta (por lo menos verbalmente) frente a las masacres de Gaza?

Lo precedente no es una “justificación del antisemitismo” sino una observación banal sobre un aspecto desagradable pero bastante universal de la psicología humana. Podría añadirse que todos los discursos de denuncia y condena del antisemitismo que no tengan en cuenta el contexto en el que se desarrolla no sirven para nada y son, sin lugar a dudas, contraproductivos, como lo son en general los discursos moralizantes.

La situación aquí es prácticamente tan inextricable como la situación en la misma Palestina. Cierto que el antisemitismo aumenta, así como la identificación comunitaria, en todos los campos. Somos incapaces de resolver la situación en Medio-Oriente, pero por lo menos podría empezarse por reconocer aquí la verdadera naturaleza del problema (el racismo institucional de Israel) y cambiar radicalmente de discurso. Habría que poner fin igualmente a las intimidaciones y a los procesos (por delito de opinión), hacer que todos puedan decir lo que piensan verdaderamente de Israel y de quienes le apoyan y establecer la igualdad de armas en los debates referidos al sionismo. También sería necesario que la política francesa y europea se determinara independientemente de la influencia de los grupos de presión. Solamente así puede esperarse, a largo plazo, descomunitarizar el debate y hacer retroceder el antisemitismo.

Jean Bricmont, miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO,es profesor de física en la Universidad de Louvain la Neuve, Bélgica. Es miembro del Tribunal de Bruselas. Su último libro acaba de publicarse en Monthly Review Press: Humanitarian Imperialism (traducción castellana en prensa en la Editorial Viejo Topo, Barcelona). Es sobre todo conocido en el mundo hispano por su libro –coescrito con el físico norteamericano Alan Sokal— Imposturas intelectuales (Paidós, 1999), un brillante y demoledor alegato contra la sedicente izquierda académica relativista francesa y norteamericana en boga en los últimos lustros del siglo pasado. Una larga entrevista político-filosófica a Bircmont puede verse en el Número 3 de la Revista SINPERMISO en papel (mayo de 2008).

Traducción para www.sinpermiso.info: Anna Garriga Tarrés

sábado, 7 de febrero de 2009

Documentales sobre Gaza

Son cinco videos, reportajes sobre Gaza. Hay entrevistas, momentos duros, comentarios.


Primera parte:




Segunda parte:



Tercera parte:




Cuarta parte:




Quinta parte:

jueves, 5 de febrero de 2009

En el parlamento inglés

jueves, 29 de enero de 2009

Omitir es mentir

He puesto aquí abajo dos vídeos en los que una periodista estodounidense analiza la información sobre el conflicto palestino-israelí. Me parece muy instructivo. Tomen el tiempo de verlos.





miércoles, 28 de enero de 2009

Europa e inmigración

Carta abierta sobre los acuerdos de readmision

enviado al Consejo de la Union y a la Comision Europea

par réseau migreurop | 20 janvier 2009 |
Traductions : [français] [English]

Mirek Topolanek

Presidente del Consejo de la Union Europea

Rue de la Loi, 175

B - 1048 Bruselas

José Manuel Barroso

Presidente de la Comision Europea

B - 1049, Bruselas

Paris, 20 de Enero del 2009

Asunto : por la transparencia en la negociación y la aplicación de los acuerdos comunitarios de readmisión

Señores Presidentes del Consejo y de la Comision,

En el Pacto europeo sobre la inmigración y el asilo adoptado por el Consejo europeo el pasado 16 de octubre se presenta, entre las medidas que hay que poner en ejecución con el fin de luchar contra la inmigración irregular, la conclusión “con los países con los que sea necesario, de acuerdos de readmisión, sea a nivel comunitario o a título bilateral, de modo que cada Estado miembro disponga de instrumentos jurídicos para asegurar el alejamiento de los extranjeros en situación irregular". Prevé también evaluar “la eficacia” de los acuerdos comunitarios y revisar los mandatos de negociación que todavía no han sido concluidos.

Al día de hoy, onze acuerdos comunitarios de readmisión están vigentes : con las regiones administrativas especiales de Hong Kong y de Macao de la República popular de China, Sri Lanka, Albania, la Federación de Rusia, Ucrania, Moldavia, y cuatro países de los Balcanes occidentales : Serbia, Montenegro, Bosnia Herzegovina y Macedonia. Otros están en proceso de negociación : con Marruecos y Paquistán desde el 2000, con China, Turquía y Argelia desde el 2002.

Junto con la red Migreurop, las asociaciones firmantes expresan su preocupación al comprobar que la Union europea continua un proceso que, aunque compromete de cerca la cuestión de los derechos fundamentales, se desarrolla en una casi-total opacidad. En efecto, no existe ningún mecanismo que permita informar al Parlamento europeo, a los parlamentos nacionales y ni siquiera a las sociedades civiles de los países implicados de los criterios y de la evolución de la negociación de los acuerdos de readmisión, como tampoco de las consecuencias concretas de su conclusión.

Con esta carta abierta, nuestras asociaciones desean llamar la atención sobre la necesidad de introducir la transparencia en las negociaciones y en la aplicación de los acuerdos comunitarios de readmisión. A la vista de los datos ya conocidos, tenemos razones importantes para pensar que las condiciones de negociación distan mucho de garantizar el respeto de los derechos fundamentales de las personas, y que incluso pueden incitar a su violación (I). Como primera etapa hacia esta transparencia indispensable, deseamos tener respuestas a algunas cuestiones que nos planteamos, tanto sobre los acuerdos ya concluidos como sobre los que son objeto de negociación (II).

I - Razones para preocuparse

Según el antiguo Comisario europeo encargado de la Justicia y de los Asuntos interiores, el Sr. Franco Frattini : "la negociación de los acuerdos de readmisión no fue cosa fácil. (...) La principal razón de su lentitud es que, aunque estos acuerdos teóricamente sean recíprocos, está claro que en la práctica sirven esencialmente los intereses de la Comunidad. Tal es particularmente el caso de las disposiciones relativas a la readmisión de nacionales de países terceros y de apátridas - condición sine qua non de todos nuestros acuerdos de readmisión, pero que es muy difícil de aceptar para los países terceros. Que las negociaciones lleguen a buen término depende mucho de los "incentivos", o debería decir las "zanahorias", de las que la Comisión dispone, es decir de incentivos suficientemente poderosos para lograr la cooperación del país tercero implicado" . [1]

No dudamos de que, para cada acuerdo, las relaciones de fuerzas deben ser diferentes, y el tamaño de las "zanahorias" variable : en el caso de Sri Lanka (uno de los primeros acuerdos que entró en vigor), fuentes procedentes de miembros de la delegación de Sri Lanka atestiguan que en el momento de la negociación de este acuerdo, los debates fueron totalmente dirigidos, y las decisiones tomadas, por la parte europea . [2]. Posiblemente no haya ocurrido igual en países como Rusia, cuyo peso, en términos geopolíticos y económicos, le permitió conseguir concesiones importantes de la UE, como lo comprobó la Comisión LIBE del Parlamento europeo. [3]

En otros casos, la UE juega de la dependencia económica de ciertos países terceros para obtener su colaboración en la política migratoria por medio de un acuerdo de readmisión. Así, tratándose de Paquistán, como podemos leer en la pagina web oficial "Francia diplomacia" : "LA UE concedió rápidamente concesiones comerciales para la entrada en el mercado europeo de productos paquistaníes, particularmente en el sector de los textiles. En septiembre de 2005 entró en vigor un acuerdo de cooperación que extiende la cooperación a numerosos campos (comercio, desarrollo, medio ambiente, ciencias). Su puesta en ejecución es, sin embargo, condicionada a la firma por Paquistán de un acuerdo de readmisión. LA UE es el primer socio comercial de Paquistán, destinatario del 30 % de sus exportaciones y del 20 % de sus importaciones. Paquistán también es uno de los principales beneficiarios de la ayuda comunitaria en Asia (165 millones de euros de ayuda previstos para el período 2002-2006)" . [4]

Este tipo de colaboración forzada, en la que parecen prevalecer las apuestas económicas o políticas frente a las capacidades del país tercero de proteger los derechos de las personas, genera enormes riesgos. El ejemplo marroquí es una buena ilustración : es difícil no vincular la aproximación UE/ Marruecos sobre las cuestiones migratorias desde principios de los años 2000 (donde estaba en juego un acuerdo de readmisión), y la recurrencia de las redadas y expulsiones de migrantes subsaharianos (incluidos los solicitantes de asilo presentes en el territorio marroquí) en este país, en flagrante violación de las normas nacionales e internacionales . [5]

Nos conformaremos con recordar aquí uno de los últimos acontecimientos, ocurrido el 28 de abril de 2008, en las costas de Al Hoceïma (nordeste de Marruecos) en donde entre 29 y 33 migrantes (y entre ellos cuatro niños) habrian fallecido ahogados al haber sido reventada su embarcación neumática, según varios testimonios concordantes, a cuchilladas por soldados. [6] Ninguna investigacion independiente que permita aclarar este hecho no ha sido, hasta el dia de hoy, dada a conocer publicamente.

Podríamos también hablar de la situación en Ucrania, donde el índice de atribución del estatuto de refugiado no excede el 2 %, y donde el ACNUR expresa su preocupación en cuanto al respeto del principio de “non refoulement” (no devolución), a la calidad del examen de las solicitudes de asilo y a las condiciones de acogida de los refugiados. [7] En noviembre del 2005, la asociación Human Rights Watch hacía público un informe sobre la situación de los migrantes y de los solicitantes de asilo en este país, mencionando maltratos, detenciones prolongadas en condiciones más que difíciles de estas personas y, a veces, incluso retornos forzados hacia su país de origen con el riesgo de desconocer las disposiciones del artículo 3 del convenio europeo de derechos humanos. [8]. Por su parte, Amnistía Internacional denunciaba en junio de 2008 la situación muy degradada de los solicitantes de asilo en Ucrania afirmando : "Ucrania no es un lugar de asilo seguro para los refugiados" . [9]

II - Algunas preguntas sobre los acuerdos de readmisión concluidos y en negociación

Nuestras asociaciones consideran que ya es hora de proceder a una evaluación tanto de la negociación como de la ejecución de los acuerdos comunitarios de readmisión, sin limitarse a la cuestión, abordada por el pacto europeo, de su "eficacia". Nos parece indispensable que, tratándose de una materia tan sensible y que toca muy de cerca a los derechos fundamentales de las personas, debe realizarse una evaluación tanto cuantitativa como cualitativa, cuyos resultados se comuniquen al Parlamento europeo y a las sociedades civiles de los países implicados. Con este fin deseamos que se nos comuniquen las siguientes informaciones :

1. Acuerdos de readmisión ya vigentes : a) el número de nacionales de los Estados terceros contratantes que han sido objeto de una readmisión efectiva ;

b) el número de las solicitudes de readmisión por parte de los Estados demandantes que no han sido aceptadas por el Estado requerido ;

c) el número y la nacionalidad de naturales de países terceros a los Estados firmantes de los acuerdos, que han sido objeto del procedimiento de readmisión.

Prestamos especial atención a esta cuestión en el marco del acuerdo con Albania, dado que se ha cumplido el plazo de dos años previsto para la vigencia de esta cláusula (1 de mayo de 2008).

Acuerdo con Ucrania :

- el número de nacionales georgianos, moldavos, turcos, vietnamitas y turcomanos que fueron objeto de una medida de readmisión

Acuerdo con Rusia :

- el número de nacionales uzbecos que fueron objeto de una medida de readmisión d) el número y la nacionalidad de las personas que han sido objeto de una readmisión en el marco del procedimiento "acelerado", previsto en los acuerdos con Rusia, Ucrania, Moldavia y Serbia.

e) Las garantías solicitadas por los Estados miembros de la Unión Europea en cuanto al respeto efectivo de los derechos fundamentales, particularmente los previstos por el Convenio de Ginebra de 1951 sobre los refugiados y el Convenio europeo de los derechos humanos.

NB : aunque una cláusula dicha "de no incidencia" figura en los acuerdos que hacen referencia a varios textos internacionales, ésta no se acompaña de ninguna garantía específica y precisa sobre las obligaciones de las partes contratantes en cuanto al respeto del principio de “non refoulement” o la prohibición de tortura y de otros tratamiento inhumanos o degradantes (artículo 3 del CEDH).

f) Más específicamente en cuanto a los países de los Balcanes, las condiciones de readmisión de nacionales que pertenecen a la comunidad Rrom, particularmente vulnerable.

2. Acuerdos comunitarios de readmisión en curso de negociación.

Nuestras asociaciones desean ser informadas sobre los criterios que guiaron y que guían la negociación de los acuerdos de readmisión. Esta cuestión es tanto más pertinente y más importante cuando el Consejo considera, en el Pacto europeo sobre la inmigración y el asilo, que estos mandatos deban ser revisados : ¿sobre qué bases ? ¿Con qué orientaciones ?

Asimismo nos gustaría conocer los resultados de la evaluación que el Consejo y la Comisión harán sobre los acuerdos de readmisión y su eficacia.

Le agradecemos que aporten una respuesta a nuestras diferentes preguntas, contestación que, como esta carta, haremos pública.

Atentamente,

Por la red« Migreurop » [10] y por las otras asociaciones firmantes

Claire Rodier, Presidente Asociaciones firmantes :

Redes : ENDA Europe - Fédération internationale des Droits de l’Homme (F.I.D.H.) - Réseau Euro-Méditerranéen des Droits de l’Homme (REMDH)

Belgica : Abraço ASBL - CIRE - CNCD - LDH Belge - SAD (Syndicat des Avocats pour la Démocratie) Bosnia Herzegovina : Helsinki Committee for Human Rights in Bosnia and Herzegovina

Burkina Faso : Association « Nouveau Monde »

Camerun : « Un monde avenir » - Association des Réfugiés sans frontières (ARSF) - Association d’aide aux familles et victimes des migrations clandestines (AFVMC) - Collectif « Voix des migrants » - Fondation Conseil Jeune - Groupe de recherche action sur les migrations en Afrique centrale (GRAMI - AC) - Welcome Back Cameroon (WBC)

Espana : Acusr Las Segovias, Andalucia Acoge - APDHA - CEAR - Coordination de la « Rede Brasileiras e Brasileiros no Exterior » - MUGAK

Francia : ACT UP - ANAFE - ATMF - Autremonde - Association de défense des droits de l’homme au Maroc (ASDHOM) - CIMADE - Collectif Ivryen de Vigilance contre le Racisme - Comité Catholique Contre la Faim et pour le Développement (CCFD) - CRID - Droits devant ! - FASTI - Fédération Sud Education - Forum civique européen - FTCR - GISTI - Initiatives et Actions Citoyennes pour la Démocratie et le Développement (IACD) - IPAM - MRAP - Réseau Solidaire et Citoyen (RESOCI) - Survie - Terre des Hommes - Union des associations latino-américaines en France - Union syndicale Solidaires

Guinea : Association ADEG

Inglaterra : Barbed Wire Britain Network to End Refugee ans Migrant Detention - Statewatch

Italia : ARCI - ASGI - Comitato Antirazzista Durban Italia (CADI) - MELTING POT - NAGA

Kosovo : Rad Center

Libano : Frontières

Luxemburgo : ASTI - ACAT

Mali : Association des maliens expulsés (AME) - FORAM - Mouvement des Sans Voix

Marruecos : ABCDS-Oudja - AMERM - AMDH - ATTAC Maroc - Association de sensibilisation et de développement des Camerounais migrants au Maghreb - Association pour la défense des droits humains des Camerounais migrants au Maroc - Association des Migrants et Réfugiés Guinéens au Maroc - Association sud pour la migration et le développement - Concerned Migrants Group (C-M-G) Worlwide - GADEM - Pateras de la Vida

Mauritania : Association mauritanienne des droits de l’homme (AMDH) - Association mauritanienne pour la promotion de la démocratie et l’éducation citoyenne (APDEC)

Portugal : SOLIM

Sahara Occidental : Association Sakia Lhamra Développement et immigration

Serbia : Association Reintegracija - Forum NVO

Sénégal : Groupe Migration Développement du CONGAD

Togo : ATTAC Togo

Uruguay : Asociacion « Idas y Vueltas », association d’amis et familles des migrants en Uruguay

sábado, 24 de enero de 2009

Este testimonio que publico aquí es de una periodista chilena, Paola Dragnic. Me parece un texto importante, pues en el se describe la vida cotidiana de los oprimidos.

Hace ya dos años que volví de Palestina y desde entonces, quiero escribir


Pero es tan grande todo lo vivido, que en dos años no he podido sentarme a resumir todo lo que quisiera contarles, para que al menos pudieran dimensionar lo que ahí sucede. Porque eso me pasó a mí. Creí ser conocedora del tema —algo al menos— creí saber y entender algo del "conflicto" y de la "causa", pero nada se asemeja a vivirlo. No hay libro que uno lea y no hay imágenes que uno vea, que puedan graficar lo que ahí sucede. Uno puede ser un "experto" en la materia, pero si no se ha pisado ese suelo, si no se ha respirado ese aire, si no se ha palpado esa miseria, es imposible llegar a compreder el lento genocidio que ocurre en esas tierras.

Es imposible, porque quienes lo cometen han sido las grandes víctimas del siglo XX y entonces cualquiera que acaso condene alguno de sus actos, corre el riesgo de ser tachado de antisemita. De hecho, eso aprendimos en el curso de "Conflicto en Medio Oriente" al que entré como invitada de piedra a unas cuantas horas de Tel Aviv. A la veintena de periodistas latinoamericanos que estábamos ahí, nos entregaron un riguroso listado de claves conductuales que se titulaba: "Cómo identificar el antisemitismo del siglo XXI". Y creo que muchos lo leímos y en voz baja pensamos que fácilmente seríamos tachados de antisemitas. Por eso, muchos callan. Porque ser antisemita ante el horror del holocausto, es algo inaceptable hoy, a más de 50 años de esa masacre original que le devuelve la mano al destino, convirtiendo a sus propias víctimas, en monstruos sedientos de sangre, como si la venganza ante el dolor sufrido, saliera a borbotones medio siglo después.

Ahí está el primer gran error. El holocausto judio nos avergüenza como especie. No hay duda. Al recorrer los campos de concentración que quedaron como 0vestigio, uno se pregunta cómo pudo existir ese infierno, mientras el mundo seguía girando. Cómo en esos precisos instantes, no fuimos capaces de detenerlo. Cómo fue posible que millones de seres fueran perseguidos,

torturados y asesinados de la forma más cruel, en el más completo silencio del resto del planeta. Quizás, luego de la desolación y el horror que uno siente, eso es lo que más sorprende del holocausto: la indolencia y complicidad silente. Hoy, muchas décadas después, lo condenamos y somos cuidadosos al tener el más mínimo acto de aceptación de alguna actitud nazi.... ¿verdad? ¿Tendrán que pasar nuevamente décadas para que entonces nos preguntemos

cómo fue posible que en el más completo silencio se masacrara a los palestinos? ¿Entonces seremos capaces de ver las fotos de los moribundos detrás del muro esperando comida? ¿A las mujeres pariendo en las fronteras establecidas por el sionismo? ¿A los prisioneros que Israel mantiene en condiciones infrahumanas? ¿Veremos entonces el muro y sus rejas interminables, con un judio hablando detrás de un vidrio mientras te grita que te quites la ropa una y otras vez, solo para atravesar de una lado a otro y poder visitar a tu familia? Y lo que parece más terrible aun, ¿las fotos de los palestinos tatuados con un número en los brazos como un carnet imborrable que les autoriza entrar a Jerusalem? Sí, tatuados. Igual que esas fotos espantosas de esqueléticos judios fichados en los Campos de Concentración. Hoy, de palestinos. ¿Tendrán que pasar otros 50 años para que podamos ver todo esto y no sentirnos amenazados de ser antisemitas?

Ahí está el primer error que los judios sionistas han sabido calarnos profundamente, para entonces amparar las más atroces injusticias que sus propios antepasados sufrieron bajo el yugo de los nazis. No hay que aceptar más este chantaje moral. Se que este mail bastará, para que mi nombre entre en la lista de los antisemitas. Pero no lo soy. Mi padre, yugoslavo, eslavo y casi gitano, sobrevivió a la limpieza étnica de los nazis y él mismo me enseñó que los nacionalismos enfermizos como el que persiguió a su pueblo en la Segunda Guerra, son la lacra social más terrible que puede existir. ¿Y qué es el sionismo de Israel sino un nacionalismo moderno y enfermo? Un nacionalismo que, en sus vertientes más colonizadoras cercanas al socialismo (supuestamente ateo), apela a razones bíblicas para demandar un territorio que, además, pretende limpiar de las otras razas que ahí habitan. El sionismo es racista. No porque en sus principios esté escrito o porque la ONU en 1975 lo haya dicho en una resolución, sino simplemente porque no tolera la coexistencia de otros pueblos y actúa en esa dirección.

Como todos, crecí repudiando el holocausto y de cerca, con mi padre y sus historias. Tanto me enamoré de la "causa", que a los 19 años estuve a punto de irme a Kibutz, embobada en mi adolescencia por la justicia tardía para el pueblo judío. Enamorada de "la causa" y de la propuesta socialista de construir patria mancomunada en el desierto. Sin una gota de sangre judia, sentí que mi raza eslava estaba con ellos y si algo podía hacer concretamente, era ayudarlos a sembrar, en un proyecto de vida que aun quisiera para mis hijos. En paz, comunidad y tolerancia. Veinteaños después conocí uno de los kibutz más emblemáticos de la oleada que se creó en los '70. Y sigo creyendo que es un proyecto precioso, sino fuera por "el alto costo humano que representa". Supe como se reparte 0el sueldo de todos para la comunidad, compartí con ellos el Hanukkah, vi los huertos inmensos perfectamente regados, las áreas comunes y su intimidad. Pero esta vez también vi los restos de casas bombardeadas, "tan moriscas en su arquitectura", que se levantan en medio de los verdes sembradíos del

Kibutz como trofeo a la reconquista de la "tierra prometida". A un lado, la lechería con vacas ultradesarrolladas capaces prácticamente de dar queso listo en un teta y al otro lado, las ruinas de la que fue el hogar de alguna familia palestina allegada hoy tras el muro en esos ghettos árabes que los judíos sionistas parecen haber recreado al más puro estilo de los ghettos judios de la Alemania Nazi donde sucumbieron sus propios antepasados. Así de irónico es todo y ellos mismos lo describen. Pude ver tras el resplandor de las velas del Hanukkah, como se retiraba el bus diminuto que transportaba como ganado a la servidumbre: palestinos enflaquecidos por el hambre que son autorizados a ingresar a Israel, con un carnet especial

que los acredita como tal y les permite un "libre" tránsito. Recordé entonces esas viejas películas que mostraban el esplendor europeo de algunos pocos en plena década de los '40, mientras la Segunda Guerra asolaba el continente. Hitler en sus despampanantes juegos Olímpicos, y al frente la chimenea humeante de los Campos de Concentración. Recordé incluso algún texto que describe la casa de Townley en Santiago, cuando Mariana Callejas celebraba sus emperifolladas rondas literarias en plena dictadura, mientras en el subterraneo de su propia casa, el servicio de inteligencia torturaba sin piedad a quienes son hoy algunos de los Detenidos Desaparecidos de Pinochet.

No hay que tener miedo. Condenamos el holocausto judio y hoy condenamos —oportunamente— el holocausto palestino. Ir a Palestina, entrando por Tel Aviv, es una experiencia demoledora y desde entonces, es imposible no sentir una pequeña cuota de responsabilidad al ser cómplice de esta masacre, simplemente por no hablar. Pero es tan abrumadora esa experiencia, que intentar describirla se hace cuesta arriba. Porque surge la ansiedad de que comprendan que condenar la masacre palestina, no tiene que ver con el antisemitismo ni es una causa "in" en estos días. Los análisis internacionales, las proyecciones

políticas, y el complejo panorama de la zona, quedan a un lado cuando se respira ese aire absurdo de intolerancia y masacre permanente.

La "tierra prometida" es hoy un cuadrillé de pueblos enmarcados en un muro de más de 8 metros de altura que zigzaguea el suelo y forma ghettos palestinos, de donde no hay salida. Apuñados, los palestinos quedaron en algunos pueblos sin conexión entre sí muchas veces, sometidos al ímpetu de los israelitas que deciden qué puede entrar a ese ghetto -o pueblo si

prefieres- y qué puede salir. Esto incluye, obviamente, hasta lo más básico como la comida que, estrategicamente, te permite matar de hambre lentamente a quienes están adentro.

Imagina por un instante un largo edificio de 6 pisos, interminable, rodeado de militares anónimos que te encañonan constantemente y que encierran el lugar donde vives. Nada puede salir o entrar a ese lugar, sin que una patrulla de judios sionistas lo autorice a través del pequeño "check point" dispuesto. Si tu padre quedó en el ghetto de al frente, o pueblo -si prefieres- deberás visitarlo escasamente y previa autorización. Entonces, tendrás que hacer una larga fila, entre dos rejas como las vacas camino al matadero, ingresarás a una pequeña habitación donde sacarás tu ropa, serás humillado sin derecho a pataleo en tu propia casa, y alguien te gritará en hebreo detrás de un vidrio, si es correcto lo que estás haciendo. Sino, pueden apresarte y te llevarán a otra habitación quien sabe con qué fin. Si la panadería quedó al otro lado del check point, deberás hacer esta rutina de ida y de vuelta, solo si tienes la suerte de entrar, para luego ver si tienes la otra suerte de encontrar algo para comer. Así como me han tenido que perdonar los amigos judios que leen este mail, que me perdonen también los palestinos por simplificar tanto el asunto, pero es en esta rutina cotidiana y abrumadora que todos desconocemos, como logran matar a todo un pueblo lentamente. Ahorcándolo, asfixiándolo cruelmente. Belen es uno de los más dolorosos ghettos palestinos, porque buena parte del mundo recuerda ese lugar como un sitio histórico que quisieran visitar sin temor.

La plaza de Belén, enmarca la llegada a la Iglesia de la Natividad. Los habitantes de Belen, que obviamente poco y nada comparten el fervor cristiano, respetan a los escasos turistas y valoran ese espacio como el sitio histórico que indudablemente es. Que distinto entonces ir a Nazareth, hermoso en la pulcritud israelita y prácticamente neutralizado con el fanatismo religioso o ateo -como quieran- de la administración judia que lo gobierna. Si preguntas

por alguien llamado Jesús de Nazareth, entrarás a lista de las personas no gratas, aunque simplemente seas un historiador nada de católico. La intolerancia se respira en Israel. El recorrido por Jerusalem con algún judio que quiera acompañarte como guía turístico, llega a ser tragicómico. Solo pasas por fuera del Santo Sepulcro y como quien indica que ahí hay un cruce de calle, te lo señalan.

Esto para los turistas que acaso logran evidenciar este ¿racismo? en un rápido tour. Pero si te quedas solo una noche en Belen, y te atreves a entrar por el Check Point que diariamente deben hacer los escasos habitantes del pueblo que todo el mundo mira el 25 de diciembre, comenzarás a sentir el dolor en el aire.

Las pocas tiendas que hay, abren sus puertas como para no perder la costumbre. La plaza se repleta de hombres enflaquecidos y hasta con el rostro como desfigurado por el dolor, que se pasean en círculo matando el tiempo, vestidos con ropas como de los años 50. No tienen trabajo, no pueden salir de Belén a buscar trabajo. Tienen hambre. Sus mujeres e hijos esperan en casa por algo para comer y ellos deambulan por la plaza, mirando a los escasos turistas y compartiendo algún café con cardamomo. Las vitrinas están vacías. Puedes

comer algún shawarma seco y duro, que quien sabe cuánto tiempo ha permanecido clavado en el asadero. Los judios no han dejado entrar carne, y el autoabastecimiento, nunca ha sido un ideal que funcione en la práctica. Un pequeño pueblo, rodeado de piedras y arena, al que ni siquiera llega agua con seguridad.

Te paseas como un perfecto idiota en uno de los lugares más emblemáticos para el mundo occidental y entonces decides entrar a un restorán a pocas horas del 25 de diciembre. Un escuálido árbol de navidad parpadea a la entrada, y al menos 10 mesoneros sentados en la barra te reciben con felicidad, llevarás algunas monedas, también judias... que solo podrán transar entre ellos mismos. Eres el único turista que ingresa y el menú es reducido. No hay casi comida, porque la frontera no se ha abierto. Viven en la tierra donde siempre existió

su gente, pero hoy no tienen derecho salir, ni a moverse, ni a comer, ni a decidir nada sobre su propio destino. Están presos en su propia casa, esperando... esperando. Entonces pides un té y un pan con queso. Esa es la cena de navidad que puedes comer en Belén, mientras afuera un grupo de niños y hombres te mira engullendo el queso que han reservado para el turista, con la esperanza de que se mueva la microeconomía que tienen en ese ghetto donde nació Jesús.

Si puedes permanecer más días en Belén, comenzarás a sentir entonces la angustia de vivir en un Ghetto. Comenzarás a sentir la desesperación y entenderás otro poco de la historia: simplemente un buen día, el mundo decidió hacer justicia con un pueblo masacrado como el judio, y en la accidentada división territorial, tu casa quedó al otro lado. Deberás desocuparla, y partir al ghetto, acarreando las pocas cosas que pudiste sacar, y arrastrando a tus niños entre lágrimas y griteríos. Te intalarás en un campo de refugiados, que se diferencia de los campos de concentración nazis, porque la muerte es más lenta que con el gas. Morirás de locura y hambre y no asfixiado. Vivirás arriba de varias familias en una habitación (con suerte),

sitiado a pocos metros por el muro que te encañona con tanquetas y fusiles, y esperarás con ansias la llegada de algún valiente grupo de turistas alternativos, que quiera "conocer tu realidad". Entonces te comprarán a 10 dólares algún tejido de la abuela, o alguna precaria artesanía que hizo tu esposo en la cárcel condenado a 15 años por apedrear un carro de policías judíos y podrás decidir qué hacer con esos 10 dólares. Lo más probable es que los pases a la olla común, porque te dará mucho dolor ver a los hijos de tu "vecino" con tanta hambre como los tuyos.

Así transcurrirán tus días. Lentamente. Muy lentamente. Siempre esperando como que la pesadilla termine y un buen día te digan, acabó... puedes regresar a tu casa. Pero eso no pasará. Hace 30, 40 años que tu casa ya no existe. En su lugar, hay un país que instaló sobre tu cama, una preciosa lechería de vacas genéticamente perfectas.

Y como no hay territorio donde construir, deberás seguir en el Ghetto delimitado por otros, subsistiendo otros 40 años más hasta que mueras de viejo, con la mejor de las suertes. Tus hijos acaso irán a la escuela, cada vez más llenos de odio e impotencia, porque los escolta el muro, los militares, los tanques que te acechan a cada paso. Hasta que un día ese pequeño se convierta en hombre y entonces definitivamente no encuentre respuesta para entender por

qué no puede ir a ese lugar también sagrado para él que es Jerusalem y que está solo a 10 minutos. Hasta que no encuentre respuestas para entender por qué no puede ir a estudiar a una universidad libremente, o casarse y formar una familia dignamente.

Entonces, ese muchacho que criaste en la miseria del Ghetto explotará de ira e impotencia, y juntará un puñado de piedras que arrojará contra el muro que lo somete a la más espantosa miseria. Ese muchacho entonces, será detenido y torturado varios años acusado de terrorismo. La evidencia serán las piedras, y la honda artesanal que fabricó a escondidas. Tu envejecerás esperando su libertad y explicándole a sus hermanos lo que sucede, intentado que ellos no

corran la misma suerte, mientras sobrevivien ahogados en ese ghetto cada vez más infernal. Y si el muchacho entonces sale, será solo para juntar ahora un puñado de clavos y construir esos famosos cohetes que tanto desesperan a los judios sionistas.

Los "kassam", tubos artesanales de metal, rellenos de pólvora y clavos, que tienen la fuerza suficiente para subir 8 metros, traspasar el muro y explotar en una lluvia de clavos contra tus opresores y que irónicamente ellos mismos rescatan para transformar en esculturas que adornan sus hermosos jardines y que muestran como una evidencia de la violencia que son víctimas.

Vendrá entonces la primera represalia, un tanto desproporcionada, cinco tanques aplastarán viejos autos palestinos, arrollarán niños que se entrenan en la intifada ("levantamiento") afinando la puntería con las históricas piedras de Belén. Mientras revuelves la olla común con escasos porotos y pepinos, escuchas el griterío y la desesperación, como cuando los nazis entraban de golpe al pueblo de mi padre en Brac buscando a los partisanos. Nuevamente el horror te aplasta. Verás a morir a los tuyos, correrás entre el humo con los cuerpos ensangrentados, y los refugiarás en el Ghetto, a la espera de alguien de la Cruz Roja que cumpla la rutina humanitaria mientras José Levi despacha con su espantoso sonsonete español que: "ha empezado una nueva intifada".

Si la frontera no se abre ni siquiera para la carne, o la leche, más difícil es aun ingresar artefactos que te permitan igualar la violencia de bombardeos aéreos o incursiones con tanques que reprimen los piedrazos o los kassam de tus hijos. Entonces llegará al poder de otro de tus hijos un poco de pólvora y tu se la quitarás. En silencio, sentirás -como ellos en su ferviente adolescencia- que los kassam con ese puñado de clavos, no igualan al poderío

militar que te reprime. No tienes trabajo, no tienes comida, no puedes moverte del Ghetto, en tu mente solo existe la necesidad de hacer justicia, no puedes pesar en nada más. No hay futuro. Darás vueltas en el ghetto una y otra noche, como siempre hace 40 años. Los bombardeos intensifican el bloqueo. No tienes agua, no tienes comida. Tus hijos sobrevivientes están muriendo de hambre y tu estás enloqueciendo. Pasarás muchas noches desvelada, hasta que aprenderás a construir un explosivo casero con esa pólvora. No le dirás a nadie, pero después de 40 años de miseria y represión, estás agobiada. No hay salida y

decides que no te matarán de hambre lentamente y que tu muerte entonces no será en vano. Construirás explosivos que esconderás en tu cuerpo. Lograrás pasar el check point y lo harás estallar en el lugar más repleto de judíos que puedas encontrar. Esa es será tu pequeña venganza.

Mientras los restos de tu cuerpo se mezclaron con la sangre de los judíos también muertos, José Levi informará de un nuevo atentado suicida y horas más tarde, anunciará la segunda replesalia. Bombardeos aéreos han dado sobre tu campo de refugiados. 290 muertos y 900 heridos en una nueva incursión de uno de los países militarmente más poderosos del planeta, que somete a los esqueléticos terroristas palestinos armados de piedras y cohetes kassam que

tras 40 años de miseria y destierro no encuentran solución a su existencia y no se resignan a morir en uno de los ghettos del siglo XXI que reviven a los del Tercer Reich. Ese fue el titular cuando llegué a Palestina: "Abuelita terrorista se suicida y mata a dos judíos". Tenía 50 nietos, versaba la bajada de la crónica. 50 nietos que habrá criado en el Ghetto, en esta 4 décadas... dónde más. Después de estar 4 días en Belén, decodifiqué el titular. De-construí

el titular y entonces, comencé a sentir cómo era posible enrollarse un montón de explosivos en el cuerpo. Sentí la angustia, abrumadora, la desesperación.

Decidí salir de Belén, angustiada, amargada... aterrorizada, y con una de las tristezas más profundas que he sentido en mi alma, simplemente porque tienes la certeza absoluta de que no hay retorno. Lleguamos a Betjala, que tiene conexión directa con Belén, omitiendo el check

point. Entramos al mejor hotel de Betjala, un hermoso edificio de casi 12 pisos, hermosamente decorado, con un salón inmenso en la recepción, un gran comedor, un hermoso bar. Más de 300 habitaciones. Todas vacías. Pedimos una buena habitación. Estaban todas disponibles. Un gran ventanal.

Betjala como deshabitada, detenida en el tiempo. Y nosotros omitiendo un rato el caudal de incompresiones que teníamos en la cabeza y el corazón. Estábamos escapando, al menos unos días. Teníamos hambre. Esa noche podríamos comer bien. Entonces por teléfono pedimos a la recepción algo de comida. Decidimos bajar al restorán. A las 9 de la noche, un restorán con más de 100 mesas había sido abierto solo para nosotros. La mesa repleta de las más exquisitas

comidas árabes, sin exagerar. Todos los mesoneros a nuestra disposición.

Estaba siendo difícil huir de la miseria. La teníamos escondida tras el lujo de ese hotel también detenido en el tiempo. Era temporada alta, plena navidad y no habían llegado pasajeros. Comimos lento, pensando en cómo hubieran querido algo de "very tipical food" en el campo de refugiados que habíamos visitado horas antes.

Una cerveza fue el postre y nos instalamos en el hermoso salón contiguo. Prendieron las luces para nosotros y entonces apareció un hombre alto, canoso, amable. Saludó y se presentó como el dueño del hotel. Comenzó una tonta conversación sobre clima. El no quería hablar del tema y nosotros tampoco, pero nuestro inglés chapurreado, tan chileno, pronto lo hizo sospechar sobre nuestra procedencia. Como muchos en Betjala, él también tenía un familiar en Santiago. Entramos en confianza, y entonces preguntamos y preguntamos. Cómo sobrevivía, cómo mantenía ese hotel y para qué lo hacía en medio de tanta desolación. La conversa cada vez era más triste. Los escasos 200 dólares que podíamos dejar por nuestra estadía, ni siquiera alcanzaban para pagar la electricidad de 1 día funcionamiento del hotel. ¿Por qué no te vas a

Chile?, le preguntamos. Uno de sus hermanos vive en Santiago. Sus ojos se llenaron de lágrimas, como si ese tremendo hombre de rasgos tan masculinos, fuera un pequeño nene muerto de susto. Como un comandate derrotado en su trinchera, moribundo, pero impecable y de corbata, él estaba dispuesto a morir ahí, en el precioso hotel que heredó de su padre y que antaño estaba repleto de turistas, viviendo el esplendor de la cultura árabe mezclada con el rito católico de la navidad.

No puedo hablar, dijo tartamudeando y se despidió de lejos antes de marchar. A la mañana siguiente partimos rumbo a Jordania. No pudimos conseguir un auto palestino que nos llevara a la frontera. No queríamos dejar ni 10 dólares más en manos de Israel. Pero fue imposible. Está prohíbido y aunque los "territorios palestinos" dan con Jordania, la frontera también es de los judios.

 
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